
Los labios entre cortados
de mordérmelos porque tu no estas,
de mi cuerpo brotan llamas,
tanta calidez por dar,
alguien llama a la puerta,
y no precisamente quien debiera ser,
se escucha una voz a lo lejos que me grita,
y me hace correr hacía ti.
Me escondo bajo las cobijas de mi libertad,
me suelto mi cabello
me comienzo a tocar,
pensándo que eres tú
quien suele hacerlo frente a los demás
con fuerza de deseo
y una delicadeza de estar...
Escapa una risa obscena de mi cuerpo,
y de mi cuerpo brota humedad,
mis ojos lascivos se confunden entre las personas
que suelen hacerlo dentro de lo común.
No puedo mirarte como debería hacerlo,
por eso lo hago bajo las sábanas,
sutileza y simplicidad,
tanto es el deseo, y tu con tus desplantes de soledad.
Ideas que retroalimentan mi cuerpo,
tu voz tras el teléfono,
brindándome deseos, que se pueden convertir en realidad
abro las piernas,
me confundo un poco al hacerlo,
porque no sé cuantas sean tus ganas de estar.
Te doy la Bienvenida a la tierra de la libertad,
donde puedes guardar tus más profundos sueños,
puede descansar tu fatiga, y nacer una idea,
volar hacía la tierra de los deseos,
donde se pueden hacer realidad.
Es cosa de apretar un boton,
el boton de querer estar,
para que eso y más yo te pueda brindar.
Corramos, huyamos de aquí
desnudos...
que todos traten de detenernos!
y que nadie lo pueda lograr...
de mordérmelos porque tu no estas,
de mi cuerpo brotan llamas,
tanta calidez por dar,
alguien llama a la puerta,
y no precisamente quien debiera ser,
se escucha una voz a lo lejos que me grita,
y me hace correr hacía ti.
Me escondo bajo las cobijas de mi libertad,
me suelto mi cabello
me comienzo a tocar,
pensándo que eres tú
quien suele hacerlo frente a los demás
con fuerza de deseo
y una delicadeza de estar...
Escapa una risa obscena de mi cuerpo,
y de mi cuerpo brota humedad,
mis ojos lascivos se confunden entre las personas
que suelen hacerlo dentro de lo común.
No puedo mirarte como debería hacerlo,
por eso lo hago bajo las sábanas,
sutileza y simplicidad,
tanto es el deseo, y tu con tus desplantes de soledad.
Ideas que retroalimentan mi cuerpo,
tu voz tras el teléfono,
brindándome deseos, que se pueden convertir en realidad
abro las piernas,
me confundo un poco al hacerlo,
porque no sé cuantas sean tus ganas de estar.
Te doy la Bienvenida a la tierra de la libertad,
donde puedes guardar tus más profundos sueños,
puede descansar tu fatiga, y nacer una idea,
volar hacía la tierra de los deseos,
donde se pueden hacer realidad.
Es cosa de apretar un boton,
el boton de querer estar,
para que eso y más yo te pueda brindar.
Corramos, huyamos de aquí
desnudos...
que todos traten de detenernos!
y que nadie lo pueda lograr...